02 septiembre 2006

Los barrios de Puerto Montt

Por Cesar A. Sánchez Vera

El nacimiento de Melipulli

La ciudad de Puerto Montt tiene su origen en un decreto de 1851 que autorizaba al Agente de Colonización abrir un camino entre el seno de Reloncaví y la laguna de Llanquihue. El sector costero que linealmente se extiende entre el puerto y la antigua estación de ferrocarriles, era conocido como "playas de Cayenel"; en tanto de calle Seminario al norte recibía el nombre de Melipulli (cuatro colinas).
El centro de irradiación urbana fue la plaza. Vicente Pérez Rosales, desde su cargo de Intendente, planificó y ejecutó el primer plano al tiempo que le asignaba nombre a las calles: Bello (Copiapó), Molina (Serena), Vera (Illapel), Enríquez (San Felipe), Oña (Quillota), Ercilla (O'Higgins), Pedro de Valdivia (San Martín), Chacabuco (Rancagüa), Curicó (Guillermo Gallardo), Ayacucho (Pedro Montt) y Yungay (Talca).
Por su parte la parte baja de calle Huasco fue conocida como Mataverde.

El barrio Cayenel

En 1857 se encargó al teniente segundo de la Marina de Guerra, Francisco Vidal Gormaz, levantar un plano de la naciente ciudad señalando las medidas exactas de las manzanas, la superficie de los sitios, el ancho de las calles e indicando las áreas adyacentes aptas para el poblamiento. El citado cartógrafo determinó la formación de una nueva calle hacia el poniente; este nuevo sector recibió el nombre de Cayenel.
Desde sus inicios presentó un carácter popular; allí se instalaron los herreros, mueblistas, carpinteros y modistas, en 1870 se levantó un tablestacado para evitar que las altas mareas inundaran la actual calle Antonio Varas; dicho tajamar, que terminaba en calle Valdivia, permitió la creación de un pequeño puerto utilizado por las numerosas goletas a vela procedentes de las islas cercanas.
Al iniciase la construcción del ferrocarril (1905) un importante contingente de trabajadores se trasladó hasta nuestra ciudad convirtiendo al barrio Cayenel en el lugar predilecto de pensiones y residenciales. El "mercadito" en Andrés Bello con Antonio Varas, donde se mezclaban cocinerías y bares, le imprimió gran dinamismo al sector.
En 1910 funcionaba el biógrafo "Parisina" y la mayoría de las imprentas, cuatro años más tarde la Empresa "Luz y Fuerza" instaló un generador para dotar de electricidad a noventa casas. En 1930 una ordenanza municipal determinó que el barrio Cayenel pasaría a llamarse "prolongación Antonio Varas".

Angelmó

Otro de los barrios antiguos que se encuentra aparejado a la fundación de Puerto Montt, es Angelmó. El origen de su nombre es aún motivo de discusión entre los historiadores locales; sin embargo una de las hipótesis lingüística nos indica que corresponde a una deformación del nombre Angel Montt, cuyo propietario cedió los terrenos para que se instalara una comunidad de indígenas, cuyo cacique era Francisco Millalonco, y que fue erradicada de las playas de Cayenel donde tenían su toldería unas treinta familias, todas ellas de avanzada edad. Hacia 1880 el sector fue parcelado y se convirtió en un segundo puerto, especialmente para los habitantes de Calbuco, Maillén y Guar. En 1930 el anónimo pintor Arturo Pacheco Altamirano comenzó a pintar la intensa actividad comercial haciéndola popular a nivel nacional e internacional.

Bellavista

Hasta el momento no existen estudios sobre las corrientes migratorias internas que llegaron a Puerto Montt, lo cierto es que al comenzar el siglo XX un importante flujo de campesinos decidió radicarse en la ciudad. Así, estas familias se ubicaron en la parte alta donde disponían de amplios sitios que les permitía tener huerta y arboledas, de tal forma conservaron gran parte de sus hábitos rurales. El sector fue conocido como Bellavista y sin duda su nombre se origina en la amplia panorámica del seno de Reloncaví que se visualiza desde sus cerros. En un plano regulador de 1920 el sector aparece con la denominación "chacras de Bellavista".

La población Modelo

En las dos primeras décadas del siglo XX un fuerte movimiento sindical
posibilitó mejorar las condiciones de vida del proletariado nacional. En el gobierno de Juan Luis Sanfuentes (1915-20) se promulgó la Ley de Habitaciones Obreras destinada a dotar de viviendas dignas a los sectores más modestos. Según esto las Intendencias debían entregar terrenos fiscales para la construcción de poblaciones.
El Intendente de la provincia de Llanquihue, don Lindorfo Alarcón Hevia entregó para tal efecto un amplio terreno pantanoso que colindaba con la propiedad de los padres jesuitas, y la Empresa "Brahm & Meersohn" se adjudicó la licitación. Las casas diseñadas eran de sesenta metros cuadrados con un amplio patio; para postular los obreros debían inscribirse con una cuota inicial de cincuenta pesos y adjudicado el beneficio cancelaban $ 25 mensuales por veinte años; un salario promedio fluctuaba entre los ochenta y cien pesos al mes. La nueva población llevó por nombre "Modelo" con lo cual se pretendía reconocer el esfuerzo económico y resaltar el carácter moral de los trabajadores. La devaluación de la moneda, a fines de los años veinte, convirtió las cuotas en cifras irrisorias favoreciendo a los propietarios.
En 1921 comenzaron los trabajos, la primera tarea consistió en secar el área a la cual concurrían numerosas vertientes que en invierno formaban dos grandes lagunas. A fines de 1924 se entregaron las primeras casas, en calles que recordaban a prominentes políticos: Domingo Santa María, Balmaceda, Malaquias Concha, Luis Ross, Anibal Pinto.

Chorrillos y Miraflores

En 1886 fue nombrado Ingeniero de la provincia de Llanquihue el destacado profesional Victor Bordalí quien había perfeccionado sus estudios en Europa y era amigo del presidente José Manuel Balmaceda, desde su cargo tuvo una especial preocupación por adaptar la ciudad a los requerimientos demográficos. Confeccionó un detallado mapa de las propiedades tipificando el uso del suelo en: habitacional, agrícola, comercial e industrial, conceptos muy modernos para la época; junto con esto concibió el trazado de las calles Miraflores, Chorrillos y la extensión de Urmeneta dando origen a lo que posteriormente se conocería como el barrio del puerto. En la parte alta del cerro Miramar diseñó el primer paseo peatonal de nuestra ciudad aprovechando la hermosa vista de la bahía.
Este sector intensificó notablemente su poblamiento en la década de 1930 cuando se instalan familias provenientes de Chiloé comenzando la parcelación de los grandes sitios; diez años después se inauguraba la población de Marina Mercante adquiriendo un sello de barrio portuario.

El terremoto

Al comenzar 1960 la ciudad registraba una población que sobrepasaba ligeramente las 30.000 almas y el sismo del 22 de mayo destruyó el 40% de la estructura urbana en tanto otro 20% presentaba un severo compromiso de deterioro. Las familias que quedaron sin hogar fueron instaladas en unas construcciones de emergencia que recibieron el nombre de "Barracones" y estuvieron ubicadas en los terrenos de la actual población René Schneider. Sin embargo, la Municipalidad no pudo dar respuestas a todos los necesitados, en consecuencia comenzaron las tomas terrenos para levantar casas de autoconstrucción; el primero de estos experimentos fue la población "22 de mayo"; posteriormente la ideologización política de izquierda hizo que aparecieran nuevos núcleos poblacionales con las mismas características: "Teniente Merino", "Colina", "Elias Lafferte" (hoy Bernardo O"Higgins), "Libertad", "Colina" y Pampa Irigoin.
Los sectores de clase media (profesores, contadores, enfermeras, funcionarios públicos, pequeños comerciantes) dieron forma a las poblaciones "Kennedy" (1965), "Techo Para Todos" (1968), "Manuel Montt" (1969) y "Mirasol" (1971).

PichiPelluco

El proletariado culto de nuestra ciudad que no deseaba involucrase en las tomas de terrenos prefirió organizarse a través de los canales legales para convertirse en propietarios. En 1968 se iniciaron los trabajos de la futura población Pichi-Pelluco entregándose las primeras 240 casas en 1970, dos años después se construyó una segunda etapa. Estas habitaciones debían ser canceladas en un plazo de veinte años, pero una ley promulgada en 1974 condonó todas las deudas habitacionales de viviendas inferior a los cincuenta metros cuadrados y sus moradores recibieron los correspondientes títulos de dominio.

Epílogo

Han quedado en el tintero los barrios Lintz, "18 de septiembre" y "Chiloé" todos ellos conservan un sello provinciano, con la nostalgia del viejo Puerto Montt. En la actualidad se arman condominios con la velocidad y frialdad del viento sur, pero esas frágiles casas, hechas en serie y forradas con tablas de plástico, donde sus vecinos no se comunican, ni comparten las penas y alegrías de la vida, por el momento, carecen de historia.

César Sánchez Vera, reconocido historiador local, en su lugar de trabajo en la Biblioteca Regional de Puerto Montt, ubicada en el edificio del Museo Juan Pablo II (primer piso).

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